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martes, 2 de mayo de 2017

¿Sabías que los hidratos que ingieres pueden acabar convertidos en grasa?


Lo último para rebajar el número de calorías de los carbohidratos tiene como base la piel de los cacahuetes

Seguro que más de una vez te has preguntado por qué sigues engordando a pesar de haber reducido tu consumo de grasas. La respuesta está en la cantidad de hidratos de carbono que ingerimos casi sin darnos cuenta. 
Los hidratos de carbono, también llamados glúcidos o azúcares, son una fuente importante de energía para nuestro cuerpo. Se utilizan, principalmente, para mantener la temperatura corporal constante, el trabajo de los órganos internos y la actividad física.. Sin embargo, el exceso de carbohidratos, termina por acumularse en nuestro organismo convirtiéndose en grasa.

Pasarnos en su consumo provoca que el páncreas tenga problemas para segregar toda la insulina que necesita para procesarlos, lo que comportará a su vez digestiones más lentas. Pero eso no es todo: ahora  hay que añadirle la circunstancia de que, una vez se ha segregado esta insulina para absorber la cantidad de azúcares, ésta transforma los hidratos de carbono sobrantes en grasa.  
De ahí que los laboratorios trabajen constantemente en la búsqueda de productos que disminuyan la ingesta de calorías en las comidas ricas en hidratos de carbono y regulen en nivel de glucosa en sangre. El último hallazgo en este campo es un producto totalmente natural extraído de la piel del cacahuete con el que se ha conseguido reducir hasta un 86% la ingesta de calorías en las comidas ricas en hidratos de carbono. 
El extracto polifenólico de la piel del cacahuete puede inhibir la alfa-amilasa– que es la enzima que ayuda a romper la molécula de almidón en unidades más cortas como glucosa– interrumpiendo así la digestión de carbohidratos, y eso se consigue tomando tan solo 1 o 2 cápsulas de este compuesto antes de cada comida. Este producto se acaba de comercializar con el nombre de Sugar Slim y está avalado por Prisma Natural, que pertenece a Grupo Nueva Dietética, empresa española líder en el sector de la cosmética natural, la dietética, los complementos alimenticios y la fitoterapia.

FUENTE: http://www.esdiario.com/487859772/Los-hidratos-de-carbono-que-ingieres-pueden-acabar-convertidos-en-grasas.html

Etiquetas de los alimentos: una guía para entender lo que no quieren que entendamos

Etiquetas de los alimentos: una guía para entender lo que no quieren que entendamos
No sabemos lo que comemos. Y parece que muchos no quieren explicarlo, ni otros entenderlo. Por un lado, asistimos en los últimos años al auge de una quimifobia (fobia por lo químico), que lleva a creer que los alimentos están tan manipulados que poco queda de su origen e ingredientes naturales, y a temer por los efectos que ciertos aditivos supondrán para nuestro organismo (y entorno). Por otro lado, la legislación europea y los huecos que deja hacen que el etiquetado de los productos sea a veces casi tan complicado de descifrar como el manuscrito Voynich, que los lingüistas hasta ahora han sido incapaces de decidir en qué idioma está escrito.
La importancia de saber qué introducimos en nuestro organismo y cuál es su origen es evidente: sin la suficiente información no hay verdadera libertad de elección. Para poder llevar una dieta saludable es necesario –además de voluntad– disponer de datos claros y veraces sobre los ingredientes, las características y las propiedades de aquello que comemos ya que, en caso contrario, la voluntad se vuelve miope y las mejores intenciones y propósitos acaban más o menos truncados. Pero no solo eso. Hace falta además leer bien las etiquetas. ¿La razón? “Porque de ello depende no solo la salud de los consumidores, sino también la de su bolsillo ya que hay en el mercado productos más caros que se achacan a propiedades teóricamente saludables que no se justifican”, explica Yolanda Quintana, responsable de comunicación de la organización de consumidores CEACCU.

Un arma de decisión masiva

Las etiquetas, los datos que las empresas alimentarias deben ofrecer sobre sus productos, tienen un papel fundamental. “Aunque el etiquetado no debe tener un valor terapéutico, sí debe contribuir a evitar consumos irresponsables”, apunta Aitor Sánchez, dietista-nutricionista y miembro del comité científico de la Fundación Española de Dietistas-Nutricionistas (FEDN). Por ejemplo, puede servir para orientar el consumo de sal, aspecto importante en el desarrollo de la hipertensión. Y hasta tal punto puede incidir esa información que, aunque no hay estudios concluyentes, Sánchez asegura que “etiquetados más transparentes y mayores controles publicitarios se asocian a países con menores tasas de sobrepeso”. Julio Basulto, fundador del Grupo de Estudio, Revisión y Posicionamiento de la Asociación Española de Dietistas-Nutricionistas, además de nutricionista, también lo tiene claro: “Cuanta más información y más clara se ofrezca, mejores decisiones se pueden tomar”. Para Sánchez, “el etiquetado constituye la última barrera de defensa del consumidor ante posibles engaños”.
En Europa basta con la mínima presencia de un cereal integral para poder decir que todo el producto lo es

La enésima ley...

La información que deben aportar las etiquetas de los productos envasados (no están obligados a ello los que se venden a granel, en bares, restaurantes o pastelerías), estáregulada por la UE, que en 2011 aprobó una normativa que se ha ido implantando en los últimos años. A grandes rasgos esto es lo que dice que debe aparecer en la etiqueta de un producto alimenticio:
Lista de ingredientes. Deben ir en orden de mayor a menor peso en todos los productos alimenticios, excepto en los compuestos por un único ingrediente o en las bebidas alcohólicas con más de 1,2% de volumen de alcohol. En este apartado se incluyen los aditivos, los famosos números E (códigos asignados).
Alérgenos. Las sustancias que se ha demostrado que pueden causar alergias o intolerancias, como el gluten, cacahuetes, leche o frutos de cáscara, deben ir impresos de manera destacada con respecto al resto de ingredientes y con un tamaño mínimo de letra. El resto debe medir, como poco, 1,2 milímetros, “la mitad de lo que se exige, por ejemplo, a los prospectos de los medicamentos”, subraya Yolanda Quintana.
Fecha de consumo preferente o caducidad. Entendido el primero como el periodo en el que conserva todas sus propiedades, incluidas las organolépticas (las percibidas por los órganos de los sentidos, que, relativos a la comida son sabor, color, aroma y textura); y el segundo, como el día a partir del cual su consumo ya no es seguro.
País de origen o lugar de procedencia. Hasta la nueva ley de 2011, incluirlo solo era obligatorio en algunos productos como la miel, las frutas y hortalizas, el pescado, los huevos, el aceite de oliva o en la carne de vacuno a raíz de la crisis de las vacas locas. Ahora se ha extendido a otras carnes como las de cerdo y pollo.
Información nutricional. Incluye el valor energético (calorías) que aporta por cada 100 gramos o 100 mililitros de producto, así como el porcentaje que representa sobre la cantidad diaria recomendada (CDR). Ésta toma como referencia la que debería consumir teóricamente una mujer adulta, 2000 calorías. Se trata de una medida conservadora, ya que a un hombre adulto le corresponderían 2500 calorías, una cifra que puede llevar a error en el caso de productos destinados a los niños. Además, debe especificarse la cantidad de grasas totales, grasas saturadas, hidratos de carbono, azúcares (la parte de los hidratos de carbono, en principio, menos saludable), las proteínas y la sal. También, si quieren, las empresas podrán informar sobre el contenido de vitaminas y minerales siempre que supere el 15% de las cantidades diarias recomendadas. La información nutricional hasta ahora era optativa y aunque la mayoría de las empresas ya la ha incorporado, no será obligatoria hasta diciembre de este año 2016.

... que no satisface a (casi) nadie

Para la CEACCU este etiquetado es “irrisorio” y la nueva legislación “una oportunidad perdida”. Aun así, tanto esta como la Federación Española de Industrias de la Alimentación y Bebidas (FIAB) admiten mejoras sobre la anterior. Entre ellas, la obligación de dar información nutricional; la exigencia de llamar sal a la sal (que antes se escondía tras su elemento más perjudicial, el sodio, cifra 2,5 veces menor) y, señala Sanchez, “la agrupación de toda la información en un lugar concreto del empaquetado (aunque la CEACCU echa en falta que no deba ir en la cara principal del producto), y que se haya acabado con el corralito de las grasas vegetales”. Antes no era obligatorio especificar su origen, pudiendo dar a entender que todas eran saludables, cuando aceites como los de coco o palma distan mucho de serlo.

DESCIFRANDO EL CÓDIGO ETIQUETA

Hidratos de carbono y azúcar. En la etiqueta aparecerá siempre el contenido total en hidratos de carbono y se añadirá un “de los cuales, azúcares…”. Los azúcares son siempre hidratos de carbono, pero no al revés. En general, cuando se usa el término azúcar se refiere a una molécula simple, particularmente perjudicial porque sube muy rápidamente en sangre y aumenta el riesgo de diabetes. Por eso suele ser mejor reducirlo en favor de hidratos de carbono más complejos. Y cuidado con la fructosa, el azúcar de la fruta. Aunque se anuncie como saludable, cuando se añade a los alimentos no parece más sana a largo plazo que el azúcar como tal.
Grasas. La etiqueta debe mostrar el contenido total y además la cantidad de saturadas. En principio, estas últimas son de las más perjudiciales pero los últimos estudios no lo tienen tan claro, al menos no consideradas de forma global. “No hay que demonizar a las grasas saturadas”, apunta Sánchez. Lo que hay que evitar son las que se encuentran en productos procesados, más “industriales”. Y huir de las ‘trans’, típicas por ejemplo de la bollería. En los ingredientes aparecen como “parcialmente hidrogenadas”.
Aditivos. Uno de los grandes problemas es que pueden tener más de un nombre (“algunos tienen cinco o seis”, explica Antonio Díaz, de Midiadia). Lo más común es que aparezcan con una E seguida de un número. Si este es de la serie del 100 se trata de un colorante, si es de la del 200, un conservante. Es un antioxidante si está en la serie del 300; un espesante si está en la del 400; un regulador de acidez en la del 500 y un potenciador del sabor si está en la del 600. En algunos casos son necesarios y seguros. “Pero que lo sean no significa que sean inocuos”, afirma Sánchez. Pueden, por ejemplo, alterar el sentido del gusto, incitándonos a consumir productos cada vez más dulces.
Pero denuncian muchas carencias… Por ejemplo, explica la CEACCU, “la ley anterior, aunque la interpretación era subjetiva, decía que debía establecerse para el etiquetado una letra legible e indeleble y el tamaño actual está lejos de lo que pedíamos”. O adoptar una unidad de porción congruente con su consumo real porque, añade Sánchez, “los 30 gramos estimados para una ración de cereales” no lo es. ¿Y cómo se calculan esas raciones? “Vienen estimadas por los propios fabricantes que, además, las hacen diferentes a las de su competencia para que sea imposible comparar productos similares de distintas marcas”, advierte Antonio Díaz, de Midiadia, una startup con sede en Vigo que analiza la información en las etiquetas para que las empresas entiendan mejor sus catálogos frente a los de la competencia.
Otra de las críticas más comunes es la falta de transparencia sobre determinados datos: el hecho de que las bebidas alcohólicas no deban especificar sus ingredientes; que no sea obligatorio mencionar el contenido de grasas trans, –las más perjudiciales, que en opinión de Julio Basulto deberían estar “directamente prohibidas”–; y que en algunos casos no sea obligatorio indicar el país de origen o lugar de procedencia “lo que permite que muchos productos se vendan anunciándose, cuando interesa, como si sus ingredientes procedieran del lugar donde se encuentra la sede de la empresa. Por ejemplo, vender como Espárragos de Navarra piezas que en realidad proceden de otros países”, avisa la CEACCU.

No nos distraigan, por favor

Para Aitor Sánchez lo fundamental es que la información se entienda, algo en ocasiones muy complicado. Sobre todo, en determinadas declaraciones nutricionales y de salud: “En esos anuncios que van en la parte frontal de los productos sobre el contenido de un ingrediente que han añadido para hacer parecer como sano algo que no lo es”. Basulto menciona el hierro: “Si se añade a un bollo industrial hasta un 15% de la cantidad diaria recomendada de este mineral, se pueden alegar algunas de sus propiedades saludables y vender como tal un producto que en realidad está muy lejos de serlo”. O los alimentos sin azúcar: “Que una magdalena anuncie que lleva cero azúcares añadidos no la convierte ni de lejos en un alimento sano”, advierte Sánchez. Lo integral también es digno de mención: en EE UU, para poder anunciar un producto como tal, su composición en cereales integrales debe superar una cantidad establecida. En Europa, sin embargo, basta con su sola presencia aunque represente un valor ínfimo. Así pues, conviene comprobar el lugar que ocupa lo integral entre los ingredientes para saber su peso en la fórmula total. Algo similar ocurre con productos como el aceite de oliva virgen, que con solo formar parte de la lista, no importa en qué cantidad, permite anunciarlo a bombo y platillo.
La FIAB valora de esta forma el nuevo reglamento: “Es un texto de carácter europeo aprobado por un amplio consenso y que ha supuesto un gran avance en la normativa respecto al etiquetado. En él se ha buscado, en todo momento, responder a las demandas de los consumidores”. Pero, según cuenta Aitor Sánchez en la columna de opinión de este número, “el lobby de la industria alimentaria marca las normas del juego”, y mientras eso sea así cree que estaremos indefensos.

EL AGUA TIENE SULFATOS

Comer algo que tiene glicina, almidón, ácido oxálico-E300 y gas etileno, así, de entrada, da un poco de reparo. Ahora, comerse un plátano ya es otra cosa,mucho más sana y natural. Pues resulta que es lo mismo. Esos cuatro ingredientes, y otros 55 más, los contiene un plátano recolectado de buena mañana. El profesor de química australiano James Kennedy tuvo la idea de hacer carteles con los ingredientes de diferentes alimentos (huevo, plátano, arándanos...) y la cifra superaba la treintena en casi todos. ¿Con qué objetivo hizo esta disección? Con el de demostrar que los aditivos químicos no son (siempre) perjudiciales, que la letra E seguida de una cifra en una etiqueta no es el demonio y que “la química es natural y puede estar en todas partes”.
Tampoco es peor un alimento cuanta más cantidad de aditivos o ingredientes lleve, otro baremo muy usado para decantarnos casi siempre a favor del más ‘pobre’. Entre una pieza de fruta y las patatas fritas de una cadena de comida rápida, ¿cuál es la opción más saludable? (no cuál le apetece más): claramente, la fruta, a pesar de contener cinco veces más ingredientes (algunos compartidos con este ‘snack’ procesado, como el almidón). Las patatas tienen unos diez, cuando lo lógico sería que en ese recipiente de cartón caliente solo hubiese aceite, patatas y sal. Sin embargo, hay cosas tan curiosas como harina de arroz, azúcar de almidón, levadura, goma xantana…
Pero, ojo, que no toda esta lista le perjudica: “La goma, por ejemplo, se usa para espesar y evitar que la patata pierda agua al cocinarse. [A pesar de lo malsonante del nombre] no es perjudicial, el intestino no absorbe este aditivo. Más preocupante es la dextrosa (azúcar para dar color), que favorece la diabetes de tipo 2 y la obesidad, y que también está en las patatas”, explica María Astudillo, bióloga experta en nutrición y directora de la consulta dietética Alea, en Salamanca. El farmacéutico Roberto Cabo asegura que otros de los componentes de las patatas, los potenciadores del sabor vegetales, son inocuos y no tienen precisamente buena fama. Se trata de tener toda la información y de ponerla en valor. Algo tan clásico como dejar que prime la calidad en lugar de la cantidad o el origen. ¿Sabe cuantos componentes tiene el agua? Más o menos diez, y uno de ellos se llama ‘sulfatos’.

FUENTE: http://elpais.com/elpais/2016/04/05/buenavida/1459858754_374510.html

martes, 11 de abril de 2017

El horario de las comidas, factor clave en la prevención de la diabetes

La secreción de insulina por parte del páncreas no es la misma por la mañana y por la noche, y la sensibilidad de las células y los tejidos a la acción de la insulina varía a lo largo del día
Pequeñas modificaciones en los horarios de las comidas podrían tener importantes implicaciones en la prevención y manejo de la diabetes. En relación a la diabetes, se ha evidenciado que la secreción de insulina por parte del páncreas no es la misma por la mañana y por la noche, y que la sensibilidad de las células y tejidos a la acción de la insulina varía a lo largo del día.
Estos hallazgos, que pueden tener importantes implicaciones en la prevención y el control de la diabetes, son fruto de la línea de investigación que está siguiendo el grupo de Marta Garaulet, nutricionista conocida nacional e internacionalmente por su investigación en cronobiología y obesidad, que participa en el XXVIII Congreso Nacional de la Sociedad Española de Diabetes (SED), que se está celebrando en Barcelona.

Reloj biológico

Su grupo de investigación en la Universidad de Murcia ha demostrado por primera vez en humanos que tenemos un reloj biológico en nuestro tejido adiposo, en nuestra grasa corporal, que es capaz de funcionar de manera independiente de nuestro reloj central situado en el hipotálamo.
En relación con la diabetes, recientemente han publicado un trabajo que muestra como la sensibilidad a la insulina por parte de las células del tejido adiposo cambia a lo largo del día, siendo mucho mayor a las 12 del mediodía que a las 12 de la noche.“Esto conlleva que la intolerancia que presentamos a los carbohidratos y a los azúcares va a variar en función de la hora, siendo mucho mayor por la mañana”, asegura Garaulet; por lo tanto, “la hora de la comida va a ser un factor clave en la prevención de la diabetes”.
En esta misma línea de investigación, el equipo de Garaulet ha confirmado que si cenamos cerca de la hora de ir a la cama, se potenciará la presencia de dos hormonas que no funcionan bien juntas: la melatonina y la insulina. Desde el punto de vista de la diabetes, esto es especialmente importante, ya que en presencia de melatonina disminuye la tolerancia a la glucosa, y esto sucede principalmente en aquellos sujetos (que constituyen un 51 por ciento de la población española) portadores de una variante génica en el receptor de melatonina.
Junto a esto, y como informa Garaulet, hay otros factores que relacionan la cronobiología y la diabetes, como la presencia de ciertas variantes génicas en un gen reloj (el criptocromo), que marca también nuestras horas.
“Mediante el orden y la organización de horarios de sueño, actividad física, horarios de comida y de luz, podremos mejorar los ritmos circadianos y hacer al individuo más saludable”; como otro consejo práctico para ayudar a prevenir o controlar la diabetes, se recomienda “tomar los carbohidratos por la mañana, y alejarlos de la hora del sueño, sobre todo en personas con riesgo genético”, apunta la catedrática de la Universidad de Murcia.

Incremento de la diabetes tipo 1

En el marco del XXVVIII Congreso Nacional de la Sociedad Española de Diabetes, los expertos también quieren llamar la atención sobre el aumento de casos de diabetes tipo 1.“Especialmente en los países occidentales se ha comprobado un incremento de la incidencia de este tipo de diabetes, cuyo impacto es elevado tanto en la edad pediátrica como en adultos jóvenes”, afirma Dídac Mauricio Puente, co-moderador de una mesa que aborda esta problemática. A juicio de endocrinólogo del Hospital Universitario Germans Trias i Pujol (Badalona) y miembro de CIBERDEM, “este incremento se ha comprobado en diferentes países que disponen de datos desde hace décadas. España no es ajena a este problema y, contrariamente a lo que se podría pensar, no es un país de incidencia baja, sino equiparable a varios países centroeuropeos”.
A juicio de Yeray Nóvoa, de la Unidad de Endocrinología Pediátrica del Hospital Universitario Materno-Infantil de Las Palmas de Gran Canaria, “existe una creciente necesidad de contar con un registro nacional para monitorizar la situación de la DM1 en el país”. Y es que, según denuncia, “en la actualidad el registro de los casos es irregular y depende de la iniciativa de los responsables locales de su manejo. La falta de un registro nacional hace que sea difícil valorar con exactitud la situación actual en España”.

FUENTE: http://www.elmedicointeractivo.com/articulo/sociedades/horario-comidas-factor-clave-prevencion-diabetes/20170407122301111273.html

martes, 4 de abril de 2017

LAS LENTEJAS, UN PLATO ALIADO CONTRA LA DIABETES TIPO 2

 LAS LENTEJAS, UN PLATO ALIADO CONTRA LA DIABETES TIPO 2
03/04/2017
El consumo de legumbres, sobre todo de lentejas, reduce el riesgo de desarrollar diabetes tipo 2, según el estudio “Prevención con Dieta Mediterránea” llevado a cabo por el Centro de Investigación Biomédica en Red- Fisiopatología de la Obesidad y la Nutrición (CIBEROBN).
El análisis se ha desarrollado durante un periodo de 4 años en el que ha sido examinadas más de 3.000 personas con alto riesgo cardiovascular, y se ha podido asociar el consumo de legumbres a una menor probabilidad de padecer diabetes, incluso se aconseja sustituir media ración al día de huevos, pasta, arroz y patata hervida por media ración de legumbres al día.
Estos alimentos son ricos en calcio, potasio o magnesio y contienen grandes cantidades de fibra; por lo que son productos con bajo índice glucémico y tras su ingesta los niveles de glucosa tienen un incremento más lento.
Puedes ampliar la información en este enlace. 

FUENTE: http://www.fedesp.es/portal/1/main_noticias.aspx?idnoticia=3136&idportal=1

¿Son seguros los edulcorantes?



Marina Llobet - Diestista-nutricionista Hospital Sant Joan de Déu
Marina Llobet
Dietista-nutricionista
En la actualidad existe cierto grado de alarma social hacia los edulcorantes artificiales. Por otra parte existe la idea que los edulcorantes de origen natural son innocuos o incluso beneficiosos para la salud. ¿Qué hay de cierto en estas ideas?
Un edulcorante es cualquier sustancia que da sabor dulce a un alimento, ya sea de origen natural o artificial, sea calórico o sin calorías. Los edulcorantes se pueden clasificar en función de varias características: composición química, origen o aporte calórico. Según la clasificación de la estructura química podemos encontrar:
AzúcaresPolialcoholes o poliolesAminoácidos o proteínas
Los azúcares son hidratos de carbono de origen natural que se absorben en su totalidad de forma rápida y que se encuentran en alimentos como fruta, leche o miel. LaOrganización Mundial de la Salud recomienda que su consumo aporte menos del 10% de las calorías totales del día.
Los polioles o polialcoholes son edulcorantes que pueden estar presentes en la naturaleza u obtenenerse modificando azúcares. La absorción de estos edulcorantes es parcial, aproximadamente del 50%, y de forma lenta.
Debes tener especial cuidado con niños pequeños o personas sensibles a los polioles ya que un consumo excesivo puede causar molestias digestivas e incluso tener efectos laxantes.
Los edulcorantes proteicos pueden ser de origen natural o artificial. Ninguno aumenta la glucemia tras su consumo.
  • Sacarosa (azúcar común)
  • Glucosa
  • Jarabe de ágave
  • Maltosa
  • Lactosa
  • Fructosa
  • Sucralosa
  • Isomalt
  • Lactitol
  • Manitol
  • Maltitol
  • Sorbitol
  • Xilitol
  • Acesulfamo K
  • Alitamo
  • Aspartamo
  • Ciclamato
  • Esteviósido (estevia)
  • Neohesperidina
  • Neotame
  • Sacarina
  • Taumatina
*La sucralosa se obtiene de modificar la sacarosa, consiguiendo que no se absorba y no aumente la glucemia. Una de las ventajas de la sucralosa es que se puede usar en productos cocinados como los productos de pastelería.
Los edulcorantes están sometidos a estudios y vigilancia para asegurar la salud de la población. La legislación sobre seguridad alimentaria varía en función del organismo que lo regula. Así nos podemos encontrar que un edulcorante puede estar prohibido en Estados Unidos y no estarlo en otros países. Los organismos oficiales (la Administración de Medicamentos y Alimentos de Estados Unidos de América -FDA en sus siglas en inglés-, la Agencia Europea de Seguridad Alimentaria - EFSA en inglés, entre otros) revisan periódicamente el estado de la evidencia científica sobre las propiedades y los posibles efectos adversos sobre la salud y emiten informes de opinión sobre la seguridad de estos compuestos.

Cualquier edulcorante, natural o artificial, tiene una dosis diaria máxima recomendada.

Incluso el azúcar de mesa es un edulcorante del que no se debe abusar, ya que favorece la aparición de caries, sobrepeso y en algunos casos obesidad.

Se recomienda fijarse en las indicaciones del producto y no sobrepasar la dosis que recomiendan.

Ya que de esta manera aseguramos no superar la cantidad diaria admisible, es decir, la cantidad que no resulta perjudicial para la salud.
Última modificación: 
23/02/2017

FUENTE: https://www.diabetes-cidi.org/es/diabetes-tipo-1/consejos/son-seguros-edulcorantes