jueves, 1 de octubre de 2015

La importancia de TU actitud en el control de TU diabetes

La importancia de TU actitud en el control de TU diabetes

Compartir: 
Iñaki LorentePor: Iñaki Lorente
Psicólogo de la Asociación Navarra de Diabetes (ANADI). Asesor en el área de Psicología de la Fundación para la Diabetes.

Fecha: 
IDEAS PRINCIPALES
  • Si piensas en gris, tu mundo será gris.
  • El punto de partida no es: "¿Qué puedo hacer para curarme?" sino "¿Qué puedo hacer por mi bienestar físico y emocional?"

Pensamiento, emoción y comportamiento están relacionados

Cuando me dieron la noticia de que tenía diabetes ya había hecho de la psicología mi profesión y ejercía como tal. Con la distancia que da el tiempo he de decir que en aquel momento me resultó muy útil para afrontar exitosamente mi nueva situación. Pero, así mismo, reconozco que no me evitó un gran disgusto y alguna que otra lagrimilla. ¡Hay cosas para las que es difícil estar preparado!
Por entonces fue cuando leí un libro donde se citaba una frase de Epicteto de Frigia (filósofo griego que vivió como esclavo en la Roma del siglo I d. C.) y que desde entonces me acompaña como una de mis citas de cabecera: “La gente se perturba no por los acontecimientos sino por su opinión de los acontecimientos”.
A lo largo del siglo XX la psicología, sobre todo la corriente denominada Cognitiva, se ha encargado de razonarla e incluso de demostrarla. Son muchos los colegas de profesión los que desarrollan la idea de que nuestro pensamiento (fruto del sistema de creencias que cada persona tiene), ejerce una gran influencia sobre nuestras emociones y nuestros comportamientos. De tal manera que la forma en cómo interpretemos lo que nos ocurre, determinará cómo nos sentimos y dirigirá en una dirección u otra nuestras conductas.
Veamos qué pretendo exponer: Mediante una determinación glucémica comprobamos que estamos sufriendo una hipoglucemia. Habrá quien, entonces, se alarme porque piensa que está en grave riesgo para su salud. Seguramente esa persona se sentirá angustiado y actuará con alarma y celeridad comiendo (a veces sin control) hasta remontarla. Por el contrario, otro pensará que es un incordio y sentirá rabia, sus conductas se dirigirán a remontarla (probablemente con menos descontrol que el anterior). Otro… dejo a tu propia experiencia, amable lector, el rellenar el siguiente esquema:

La forma de pensar importa...

Ahondando un poco más en esta idea y sin ánimo de trivializar, quisiera citar a uno de nuestros grandes escritores del S. XIX, Ramón de Campoamor que en Las Dos Linternas, concluía:

Y es que en el mundo traidor
nada es verdad ni es mentira:
«todo es según el color
del cristal con que se mira»

La idea que ronda es que el tintado del cristal de las gafas que nos pongamos para ver lo que nos va ocurriendo, determinará cómo percibamos nuestra realidad.
Imagen de Sergio Moleres - sergiomolerestabar@gmail.com
Imagen de Sergio Moleres - sergiomolerestabar@gmail.com

Tomemos un ejemplo: Un día en que no ocurra nada llamativo, puede ser visto por unos como un día tranquilo, por otros como aburrido y habrá quien lo valore como un “asco de día”. Según el filtro que apliquemos, según el color de los anteojos que llevemos puestos.
Llevado a nuestro quehacer diario con nuestra "bendita" diabetes. ¿No te ha pasado que, según sea el humor con el que te levantes un doscientos cincuenta y siete es una catástrofe o un pequeño contratiempo subsanable? ¡EL MISMO DOSCIENTOS CINCUENTA Y SIETE!, ¡A LA MISMA PERSONA!
Ciertamente se han descrito numerosos filtros utilizados por las gafas del pensamiento. Cada persona mostramos tendencia a valernos de unos pocos como patrones más o menos estables.
Pero cuando esos esquemas están entre las denominadas distorsiones cognitivas la cosa se complica. Se tratan de interpretaciones de la realidad más o menos erróneas pero que son tomadas como ciertas y que tiñen la vida de emociones negativas. Algunos de los más comunes son: Pensamiento Polarizado, Abstracción selectiva, etiquetación, sobregeneralización…
Veamos un ejemplo para ilustrar la idea:
Existe una realidad: “Usted tiene diabetes”
Algunos pensamientos distorsionados que pueden surgir:
Pensamiento polarizado:
  • Se valora el acontecimiento de forma extrema, sin tener en cuenta los aspectos intermedios. “Es lo peor que me podría ocurrir”.
Sobregeneralización:
  • Consiste en sacar un conclusión general de un solo hecho: “A mí sólo me ocurren cosas malas”.
Visión Catastrófica:
  • Mediante esta distorsión del pensamiento, la persona adelanta acontecimientos pero poniéndose en lo peor: “Seguro que me quedo ciego o acabo en diálisis”.
Existen muchos más. Tengo intención de desarrollar este tema en futuras entregas. Sin embargo, si alguien está impaciente por conocerlas hay muchos libros. Por su sencillez y pragmatismo recomiendo la lectura del libro de R. Álvarez titulado "Para salir del laberinto" Ed. Sal Terrae 2009. También puede encontrar fácilmente referencias en Internet. Por ejemplohttp://www.cop.es/colegiados/m-19283/psi001.html o esta otrahttp://www.nicolasmorenopsicologo.com/sd/3depre_distorsiones.php

... pero la realidad también

Imagen de Sergio Moleres - sergiomolerestabar@gmail.com
Imagen de Sergio Moleres - sergiomolerestabar@gmail.com
Personalmente encuentro eso de la Terapia Cognitiva con bastante sentido común: Ante la misma realidad de tener diabetes, hay quien la experimenta como una verdadera catástrofe, otros como un bache o un revés que exige un esfuerzo de adaptación.

Estoy de acuerdo con que el pensamiento influye en la emoción. Sin embargo opino que conviene tener presente que, por supuesto, la propia realidad afecta, al menos tanto como el pensamiento que genere.
La irrefutable verdad de tener diabetes me obliga a realizar quehaceres más o menos constantes para adaptarme a mi nueva situación, independiente de la valoración que de ello tenga. Quiero decir que, si hubiera podido optar entre vivir con o sin diabetes, no tengo ninguna duda de la inclinación de mi balanza.
Dicho de otro modo: si preguntáramos a 100 personas con diabetes de haber podido elegir, qué situación hubieran preferido (independientemente de la intensidad de la opinión negativa que les merezca), estoy seguro de que 99% habrían contestado lo mismo que yo. Como siempre el 1% sería el que no entendió bien la pregunta.
Pero, ¡cuidado con este razonamiento! La tentación de echarle la culpa a la diabetes de todas las desgracias, la tristeza, el enfado, etc. es grande.
Pensar que la realidad es tan importante o más en determinar el tono emocional dominante (tristeza, ira, ansiedad…) es fácil desembocar en la idea: “Si no tuviera diabetes, todo me podría ir bien”.
Opino que quedarse enganchado a esa idea, como poco es estéril, si no, nociva, ya que, casi de forma automática surge el anhelo de: “si pudiera quitarme la diabetes…”.
La trampa es que, a día de hoy nadie puede hacer nada por resucitar a un difunto páncreas por lo que la consecuencia inmediata es la aparición de un intenso sentimiento de impotencia y frustración al concluir que, por mucho que lo intentes, por muy comprometido que estés con el tratamiento, no puedes hacer nada para curar tu diabetes. Cuanto antes lo aceptes, mejor.

Si no puedo cambiar la realidad, puedo cambiar la forma de afrontarla

Mi propuesta es que, para buscar la felicidad minimizando los rigores que impone la diabetes, coloques tu punto de partida un paso más adelante.
Me explicaré. Dado que no podemos (ni nadie puede por nosotros) hacer nada por curarnos la diabetes, no merece la pena dedicar ni un segundo de nuestra vida a completar la frase: “si no tuviera diabetes…”.
Puedes preguntarte: “¿Qué puedo hacer para curarme?” o por el contrario “¿qué puedo hacer para alcanzar mayor calidad de vida?”
La respuesta a la primera pregunta es NADA. Sin embargo con la segunda pueden surgirme muchísimas acciones: aprender más sobre técnicas de inyección, pesar los alimentos, restringir el consumo de grasas saturadas, hacer ejercicio asiduidad, realizar las determinaciones glucémicas necesarias, etc.
A mi modo de ver esa es la casilla de salida, el punto de partida, el primer escalón: “Ya que es inútil intentar que la diabetes desaparezca de mi vida, ¿qué puedo hacer para que interfiera lo menos posible en mi bienestar?
Observa este cuadro:

¿Qué puedo hacer
para curarme?
¿Qué puedo hacer para
alcanzar mayor calidad de vida?
Respuesta
Nada
Muchísimo
Produce
Paralización
Activación
Sentimiento
Tristeza, ansiedad, ira
Bienestar, sentimiento de ser capaz
Pronóstico
Poco halagüeño
Con posibilidades
¿De quién depende?
De los investigadores, laboratorios...
De mí
Según este razonamiento, ¿qué pregunta eliges hacerte?
Cualquiera que sea tu respuesta, puedes escribirme a través del Canal Consulta al Experto de la web de la Fundación para la Diabetes para lo que precises. También te brindo mi correo electrónico por si lo prefieres: ilorente@cop.es.

La tarea

Si tu elección es la primera, te sugiero, además, que compres una caja de Kleenex tamaño familiar. La vas a necesitar cuando estés sentado ante el espejo lamentándote de tu mala fortuna.
Sin embargo, si es la segunda, te invito a ponerte manos a la obra y realizar el siguiente ejercicio:
1) Durante, al menos, diez minutos dedícate a escribir una lista de acciones que respondan a la siguiente cuestión: En relación con la diabetes, ¿qué puedo hacer para mejorar mi calidad de vida?
Por ejemplo:
Con relación a mi diabetes, ¿qué puedo hacer para alcanzar mayor bienestar?
  • Preguntar a mi enfermera qué tengo que hacer para poder comer un pastel un día por semana.
  • Estudiar el efecto del ejercicio en mis niveles de glucosa.
  • Instruirme lo necesario para poder flexibilizar mis horarios y la cantidad de comida.
  • Pedirle a mi mujer que me ayude a no olvidar tomar la medicación.
2) Ordénalos de menor a mayor según el esfuerzo que crees que te costaría llevarlo a la práctica.
3) Observa la lista. ¿Qué conclusiones sacas? Escríbelas.
4) Elige un objetivo, dos como mucho. Cuida que dependan de ti y de que creas que es posible alcanzar. Es el momento de cambiar la redacción de alguno si así conviene. Por ejemplo:
  • Que me ayude mi esposa a acordarme de tomar las pastillas ⇒ Depende de ella.
  • Pedirle a mi esposa que me ayude a recordar tomar la medicación. ⇒ Depende de mí.
5) Inicia tu camino.
Si te ayuda para algo, puedes descargarte el diseño de la hoja para realizar la tarea.


Espero que estas líneas te sean de utilidad en la tarea, no solo de controlar mejor tu diabetes, sino de ser más feliz.




FUENTE: http://www.fundaciondiabetes.org/general/articulo/137/la-importancia-de-tu-actitud-en-el-control-de-tu-diabetes

No hay comentarios:

Publicar un comentario